El llanto de Williams López al recordar su dura infancia en Gran Hermano: “Comíamos bicharracos y…»

A diferencia del resto de los participantes, Williams López no entró a Gran Hermano por la fama, por la experiencia o con el sueño de trabajar en los medios. El joven de 20 años que quedó como “el gaucho” del programa ingresó pura y simplemente por la plata. 

Es que Williams, que pasó muchas privaciones en su vida, ve en GH, al igual que Thiago Medina en 2022, la posibilidad de superarse económicamente. Y después de quebrarse en vivo al quedar al borde de la expulsión cuando entró de rebote en la primera placa, el correntino volvió a llorar. 

En un show donde las lágrimas rinden, las de Williams contagiaron a todos los hermanitos cuando Santiago del Moro lo invitó a contar su historia de vida. “Por ahí me pinta el bajón cuando escucho a los chicos hablar de su familia”, arrancó el muchacho, cuando el conductor le preguntó cómo estaba. 

“Mi viejo es derecho. Por ahí no me daba un abrazo, tenía que ser una ocasión especial y mi mamá también fue así siempre, pero siempre estuvieron conmigo”, aclaró luego, mientras sus ojos empezaban a aguarse. 

LAS PRIVACIONES QUE PASÓ WILLIAMS DE GRAN HERMANO CUANDO ERA CHIQUITO

“Mi papá no te daba un abrazo, beso o un consejo. Si necesitaba un consejo, lo tenía que sacar de mí mismo. Gracias a Dios me fui formando y me hice fuerte”, siguió Williams, mientras los hermanitos moqueaban. Y remató: “Pasé millones de cosas feas: hambre, frío, calor…”.

Lejos de la realidad que vive el resto, el correntino adelantó que la tuvo difícil: “En algún momento les voy a contar mi verdadera historia, las cosas feas que tuve que pasar. Trabajar desde muy chico para tener mis cosas, mis zapatillas. Nunca nos faltó un plato de comida o un techo, pero sí un par de zapatillas, una bombacha”.

“Me gustaría darle una vida buena a mi novia, tener mis cosas, un buen trabajo. Porque pasé por momentos muy feos y no me gustaría el día de mañana formar una familia y que mis hijos pasen por la vida complicada que pase yo”, añadió.

Finalmente, López contó cómo fue mudarse de Corrientes a Buenos Aires: “Llegamos sin nada. Fuimos a un puesto, porque mi viejo siempre trabajó en el campo, lo único que trajo mi mamá era una valijita y comíamos arriba del regazo. Teníamos que juntar huevos de bicharracos y comíamos bicharracos”.

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